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La ciencia según Macri

La ciencia según Macri
diciembre 20
21:28 2016

Por Julia de Titto. “La educación no debe fomentar el pensamiento crítico”, dijo el filósofo Alejandro Rozitchner (pobre su padre si lo escuchara), uno de los redactores de los discursos presidenciales. Mientras, un fuerte ajuste presupuestario deja en la calle a 500 investigadores del CONICET y el gobierno pretende con una feria de ciencias de estudiantes secundarios en la Casa Rosada tapar el sol con un dedo. Los peligros de desarticular el sistema científico-tecnológico no se reducen al corto plazo. Hablan de una concepción del desarrollo del país.

En la toma del Ministerio de Ciencia y Técnica, Alberto Kornblihtt, biólogo molecular e investigador superior del CONICET, dijo que lo más importante que le habían dado en su carrera científica era “no eludir responsabilidades”. Para un consagrado de la ciencia argentina eso significaba estar ahí con sus colegas. Luchando contra el recorte presupuestario y contra el ajuste conceptual que el gobierno quiere aplicar en el sistema científico-tecnológico argentino. Kornblihtt es también director del Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias del CONICET en convenio con la Universidad de Buenos Aires (UBA).

“Hacer buena ciencia es crear la posibilidad de hacer buena política”, decía Rolando García, decano de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA durante la Noche de los Bastones Largos en 1966. “La habituación a lo inaceptable me parece uno de los problemas más graves que han permeado a todos los sectores y a todos los niveles de la institución universitaria”, reflexionaba en otra ocasión este ícono del desarrollo científico argentino, que resistió la intervención de la UBA y colaboró en la creación del CONICET.

Desde que asumió Mauricio Macri tensionó el pensamiento de García y Kornblihtt y pareció más bien recostarse en el de Rozitchner (hijo). Usó las armas a su alcance. Despidos, recorte presupuestario y discurso. Espuma para tapar que de lo que se trataba era de intentar redireccionar -aún con el mismo ministro que Cristina Fernández- para quiénes y cómo se produce ciencia en el país. No es que veníamos de una panacea, claro está, pero las decisiones que se están tomando marcan un volantazo en aspectos centrales.

“El recorte presupuestario implica reorientar la ciencia hacia el sector privado”, decía a Notas Agustín Artese, de la comisión interna de ATE-CONICET Sociales.

Para Roberto Salvarezza, que renunció a la presidencia del CONICET en 2015, el ajuste “nos pone una vez más ante la posibilidad de una fuga de cerebros, la quinta en la historia de nuestro país”. Esa fuga “resulta inevitable con el modelo económico actual. Una Argentina que dejó de apostar por la industrialización y la innovación tecnológica para hacerlo por la primarización de su economía y los servicios financieros no necesita tanto científicos”, agregaba en un artículo del diario El Día. Y concluía: “Es obvio entonces que para este gobierno la ciencia sea un gasto y no una inversión”.

Mientras centenares de docentes e investigadores mantienen ocupado el Ministerio de Ciencia y Técnica desde el lunes, el gobierno aprovechó dos hechos para, lejos de aproximarse a la resolución del conflicto, intentar taparlo.

Primero, en Casa Rosada se realizó una Feria de Ciencias en la que participó no sólo el presidente, sino el propio ministro Lino Barañao. “No hay país que con 30% de pobres aumente los investigadores”, había dicho el titular de la cartera, único ministro que sobrevivió a la transición presidencial. Más allá de que la tesis cae por peso propio, como varios analistas demostraron en estos días (¿eliminar la pobreza ajustando en ciencia mientras se eliminan y reducen retenciones a los sectores exportadores de la economía como los agrarios y mineros?). Barañao no dijo palabra respecto a la ocupación del Ministerio que dirige. Pero sí destacó la realización de la feria y celebró el desarrollo basado “en la creatividad y no tanto en los insumos”.

Luego, también en la casa de gobierno el presidente Macri recibió a los ganadores del Premio Houssay, que distingue a “aquellos científicos y científicas que contribuyeron a lo largo de su carrera a la producción de nuevos conocimientos, a desarrollar innovaciones tecnológicas de impacto social y productivo y a promover la transferencia de conocimiento y la formación de recursos humanos”. Allí los científicos entregaron una carta expresando su preocupación por el ajuste presupuestario e instaron al gobierno a resolver el conflicto por los ingresos al CONICET.

“Durante el acto, Marcos Peña y Lino Barañao no sólo no reconocieron los recortes en el área, sino que afirmaron, en sus discursos, que este gobierno había ampliado el presupuesto para Ciencia y Técnica, ante la mirada atónita del público presente. Lamentablemente no se nos permitió hacer uso de la palabra”, contó Ezequiel Adamovsky, uno de los galardonados.

“Más temprano”, continúa el relato de Adamovsky, “en reunión con autoridades del MINCyT nos informaron que todos quisiéramos más fondos, pero que la discusión no es tanto por el presupuesto, sino sobre la necesidad de adecuar el CONICET a ‘las necesidades de la sociedad’. Cuando pedimos precisiones sobre ello, las ‘necesidades’ mencionadas fueron la ampliación de la producción y del beneficio de las empresas. Los investigadores -se nos dijo– deben poder convertirse en ‘emprendedores’ (esto es literal)”.

Por último, el doctor en Historia, dijo que los premiados manifestaron su desacuerdo con esa visión, “a lo que las autoridades respondieron con la clásica palmada en el hombro: ‘Sí claro, las disciplinas humanísticas también son importantes, claro, sí'”.

He aquí una síntesis, un esbozo, un humilde aporte a comprender el conflicto que se desató entre la comunidad científica y el gobierno nacional. Que incluye pero excede por lejos a las y los 500 investigadores que el CONICET está dejando afuera y que se expresa en un recorte presupuestario pero va mucho más allá. Lo que está en debate es el rol de la educación, la investigación y la ciencia en el desarrollo de este y cualquier país. La prioridad, el enfoque y los objetivos que se ponen para construir soberanía y resolver problemas productivos, tecnológicos y sociales profundos.

Al cierre de esta edición el Ministerio aún se encontraba ocupado. La batalla por el futuro del país, recién comenzando.

@julitadt

Foto: Gustavo Pantano

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