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La política exterior de Trump: ¿el fin de la “alianza occidental”?

La política exterior de Trump: ¿el fin de la “alianza occidental”?
enero 18
20:25 2017

Cinco días antes de asumir la presidencia de los Estados Unidos, Donald Trump dio una extensa entrevista a los periodistas Michael Gove, del diario británico The Times, y Kai Diekmann, del alemán Bild.

Allí, con su particular estilo, dio una serie de definiciones en términos de política exterior y la nueva relación que Estados Unidos podría crear con sus aliados tradicionales en el mundo.

De lo dicho en esta entrevista se desprende la intención de Trump de redefinir el tablero de la diplomacia internacional. ¿Puede ser el fin de la “alianza occidental” en la que Estados Unidos hacía las veces de aliado mayor de los países europeos, surgida durante la Guerra Fría?.

May sí, Merkel ni

“Creo que el Brexit va a terminar siendo algo muy bueno”; “(Vamos a lograr un acuerdo comercial con el Reino Unido) muy rápidamente. (…) Vamos a trabajar muy duro para lograrlo rápidamente y de la manera correcta para ambas partes”; “Tengo un gran respeto (por Angela Merkel). Pero cometió un error catastrófico y fue recibir a todos esos ilegales (sic), toda esa gente de dónde sea que viene”.

No es una novedad el respaldo de Trump a la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE). Su apoyo no se basó en cuestiones económicas ni en un rechazo abierto a la UE, si no en la recuperación de la potestad británica de “endurecer controles” en las fronteras.

Sin embargo, terminada la campaña, debe ocuparse del otro punto del Brexit, el que hoy está en el centro del escenario: el futuro económico del Reino Unido tras abandonar el Mercado Común Europeo -un hecho confirmado el pasado martes por la primera ministra, Theresa May-.

De sus definiciones se desprende que Trump va a apostar a una fuerte relación económica con el gobierno de May, que tiene todas sus fichas puestas en que eso ocurra. Las consecuencias de que el Reino Unido salga del Mercado Común sin un fuerte acuerdo comercial con Estados Unidos podrían ser catastróficas y el gobierno conservador busca evitarlas a toda costa.

Ahora bien, mientras el presidente electo endulza el oído de la nueva mujer fuerte de Europa, critica abiertamente a la ya histórica líder del Viejo Continente: la canciller alemana, Angela Merkel.

El timming de Trump no podría haber sido peor para Merkel. El cambio de gobierno en Estados Unidos la encuentra en el inicio de un año electoral al que llega claramente debilitada por los debates en torno a la política migratoria, aunque sus posibilidades de lograr un cuarto mandato siguen siendo altas.

La obsolescencia

“Lo dije hace mucho (que la OTAN tenía problemas). Número uno, que era obsoleta, porque fue diseñada hace muchos, muchos años. Número dos, los países miembros no están pagando lo que se supone que deberían pagar. Recibí muchas críticas cuando dije que la OTAN era obsoleta. Lo era porque no se estaba ocupando del terrorismo. Recibí muchas críticas durante dos días. Y después empezaron a decir que Trump tenía razón y ahora -está en la tapa del Wall Street Journal-, tienen toda una división dedicada al terrorismo, lo que es bueno”.

A Trump no le gusta la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Es un hecho ampliamente conocido. La OTAN ha sido objeto de sus ataques desde los lejanos tiempos de las primarias republicanas.

Pero el presidente electo parece estar bajando la intensidad de sus críticas. La alianza militar es clave para sostener la supremacía estadounidense en ese área.

Aunque Trump expresó alguna vez su intención de no cumplir con el artículo 5 del acuerdo, aquel que obliga a todos los Estados miembro a responder ante el ataque a uno de ellos, hoy esa posibilidad no parece real.

Lo cierto es que, si el presidente electo busca avanzar en su cruzada contra China, necesitará de los 21 miembros de la OTAN para frenar cualquier intento del gobierno de Xi Jinping.

No tan amigos

“Veamos si podemos hacer buenos acuerdos con Rusia. (…) Ustedes (la Unión Europea) tienen sanciones, y Rusia está siendo gravemente herida por esas sanciones, pero creo que algo puede pasar de lo que se beneficiará mucha gente”.

Tampoco sorprende que Trump quiera dar marcha atrás con las sanciones a Rusia por la anexión de Crimea en 2014. Aunque criticó la situación humanitaria en la ciudad siria de Alepo, no por eso detuvo sus elogios a Vladimir Putin.

La elección del ex CEO de ExxonMobil, Rex Tillerson, como secretario de Estado, parecía apuntar en el sentido de afianzar relaciones con el gigante euroasiático. Sin embargo, en su primera aparición ante el Congreso en busca de la aprobación para el cargo, Tillerson aseguró que Rusia “es un peligro para los Estados Unidos” y se mostró a favor de ampliar el entrenamiento y armamento de las tropas del gobierno de Ucrania.

Además, afirmó que Rusia y Estados Unidos “no comparten los mismo valores”, aunque se insinuó en contra de las sanciones económicas: “Tener sanciones poco efectivas es peor que no tener sanciones. Corremos el riesgo de enviar una señal de debilidad”.

De las declaraciones de Tillerson se desprende la necesidad de obtener la aprobación del Congreso, que está mayoritariamente a favor (tanto demócratas como republicanos) de mantener la distancia con Moscú.

Si realmente Trump está desmarcándose de Putin, es una incógnita que se resolverá a partir del próximo 20 de enero.

Nicolás Zyssholtz – @likasisol

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